El Camino de Efraim: El Proceso de Regreso a la Fe Original
¿Es la fe que profesamos hoy la misma que practicaron los discípulos en el primer siglo? En la actualidad, la fragmentación religiosa ha creado miles de denominaciones, generando una confusión que la Biblia denomina simbólicamente como “Babilonia”. Para entender el propósito de nuestro Creador, es vital comprender el progreso de Efraim y la restauración de las Dos Casas de Israel.
¿Quién es Efraim y por qué se perdió?
La historia de la redención no es monolítica. Tras la muerte del Rey Salomón, el reino se dividió en dos: la Casa de Judá (al sur) y la Casa de Israel o Efraim (al norte). Debido a la desobediencia a la Torá, las diez tribus del norte fueron llevadas al cautiverio asirio y dispersadas entre las naciones, perdiendo su identidad y mezclándose con las religiones paganas.
Sin embargo, el plan de Yahweh siempre incluyó su retorno. Como leemos en Mateo 15:24, Yeshúa fue claro al definir Su misión inicial: “No fui enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.
De la Tradición Romana a la Fe Nazarena
A lo largo de los siglos, la identidad de Efraim quedó sepultada bajo concilios humanos como los de Nicea y Laodicea, que prohibieron la fe nazarena original. Mientras que el sistema romano y sus fragmentaciones posteriores (protestantismo y denominaciones modernas) han mantenido una imagen distorsionada del Mesías, hoy surge un remanente que busca “andar como Él anduvo”.
Este “caminar” no es otro que la Halajá de Yeshúa: una vida de obediencia a la Torá bajo el orden renovado de Melquisedec.
El Paso Final: La Unidad en el Reino
El camino de regreso de Efraim es un proceso de fases. Muchos han salido de la iglesia tradicional, pero aún mantienen la fragmentación babilónica. El paso final —y el más desafiante— es abandonar la división y unirse en un solo cuerpo unificado que glorifique a Yahweh a través del servicio y la lectura pública de la Torá, tal como era la costumbre de Yeshúa (Lucas 4:16).
La restauración del Tabernáculo de David es una realidad presente. Te invitamos a dejar atrás la confusión y avanzar hacia la fe que fue una vez dada a los santos.

